martes, 6 de agosto de 2013

Fred Vergnoux: El Preparador Físico de MIREIA BELMONTE

No existen fórmulas universales que orienten la preparación de nadadores para el éxito en la elite. Cada caso supone una búsqueda exhaustiva. Los entrenadores acaban tan absorbidos por el laberinto empírico que pocos tienen una vida familiar corriente. Fred Vergnoux (Francia, 1974), no es un caso aislado. El hombre es el autor delMirellazo. El fenómeno que ha propiciado que Mireia Belmonte diera el último salto hasta ganar dos medallas olímpicas, tres medallas mundiales, y convertirse en la mejor nadadora de la historia de España.
Pregunta. A finales de 2012, en plena crisis con el Sabadell, Mireia se trasladó a Niza para ponerse en manos del técnico Fabrice Pellerin. ¿Qué encontró allí?
Respuesta. No hemos hablado de lo que vio en Niza. Creo que Mireia tiene un equilibrio en Barcelona, que necesita saber que la familia está al lado, que el entrenador va por ahí, que ella vive en el CAR… Tiene esta comodidad de vida. Pudo ser un cambio demasiado radical. Hay que hablar en inglés. No es tan fácil, y volvió a lo que tenía. Yo pienso que ha sido bueno para ella ir a ver lo que pasa afuera. Le permitió saber que al final lo que tenía no es tan malo y además funciona. ¿Por qué iba a cambiarlo?
P. Mireia tenía una imagen frívola. ¿Hasta qué punto esto era falso y su implicación en la natación es total?
Le dije: ‘¿Quieres ser oro olímpico en 2016?’ Pues vamos a entrenar 13 veces a la semana”
R. Si Mireia no estuviera implicada en mi programa no estaría conmigo. Estoy 100% seguro porque lo que hacemos no se aguanta si no te gusta. Así de simple. Hay muchas nadadoras haciendo este volumen y esta intensidad de entrenamientos pero pocas son tan versátiles compitiendo. Lo que hago yo, que en España parece una locura, fuera es la normalidad. Los chicos de Niza, con Yannick y Muffat, entrenaban 13 veces a la semana. Dos veces cada día y una vez el domingo por la mañana. Ellos se lo pidieron al entrenador en el año olímpico. Pellerin tuvo que buscar la llave de la piscina para ir los domingos a las seis de la mañana. Yo hago más o menos 11 sesiones de media al año. Los dos campeones olímpicos 13. Así que le digo a Mireia: “¿Tú quieres ser campeona olímpica en 2016? Vale pues vamos a entrenar 13 veces a la semana”. Ahora hacemos solo 11 sesiones en el agua, un mínimo de seis sesiones de seco, y otras tres de carrera o remo.
P. ¿Qué incidencia ha tenido en Mireia el entrenamiento en altura?
R. En el último año olímpico, en Sierra Nevada hicimos quince semanas. Aumenta la capacidad de entrenamiento, la capacidad de oxigenación, el nivel de hematocrito… Y Mireia funciona con estas pruebas de fondo. No va a nadar 25 segundos, va a nadar un mínimo de 2,5 minutos. Por eso el entrenamiento de altura es súper importante.
P. Usted es famoso entre los nadadores españoles por su gusto por establecer su base en Sierra Nevada.
R. Mi trabajo con el grupo del Sabadell es como un estudio permanente. ¿Hasta dónde podemos ir? Me parece que podemos conseguir mucho más de lo hecho hasta ahora. Para mí es una gran motivación. El año pasado hicimos una concentración en octubre y comprobamos de manera científica que tras hacer cuatro semanas, la última, con algunos parámetros te aporta el mismo volumen, la misma cantidad que las tres primeras. Invirtiendo una semana más ganas lo que has ganado en tres. Hemos mirado todo: el peso corporal, la calidad del sueño, el tiempo de sueño, qué pasa con todos los líquidos corporales... Tenemos una evaluación completa de los entrenamientos. Lo archivamos todo: las pulsaciones, los sprints, la recuperación, la comida, los niveles en sangre cada cuatro días, un trabajo con el lactato...
P. ¿Cómo varían los análisis de ácido láctico en altura?
R. Puedes elevar el nivel después de un tiempo. La altura al principio no te permite trabajar la intensidad, así que los lactatos al principio están bajos. Y con la adaptación a la altura puedes ir poco a poco a más intensidad. Yo sé que estoy haciendo una cosa que mucha gente no comparte: el trabajo de intensidad en altura. Muchos vienen a Sierra Nevada para hacer la base. Yo hago lo mismo que en Sabadell.
P. ¿Por qué no se hace intensidad en altura?
Con otros no puedo hacer lo mismo que con ella; hay quien ha vuelto a casa llorando”
R. Porque primero hay que aguantar. Te cuesta más recuperar. Y porque hay muchos estudios que dicen que no es tan bueno. Hay que ir con cuidado. Yo soy consciente de lo que hago, pero lo hago con gente como Mireia. No puedo hacer esto con todo el mundo. Ella es especial. Lo he hecho con otros nadadores y no lo han tolerado. Hay gente que ha vuelto a casa llorando, sin poder dormir cada noche, sangrando por la nariz, y perdiendo peso. Hay gente que aumenta el líquido corporal y gente que lo baja. La masa muscular es muy importante y en altura se pierde. Mireia perdió un kilo respecto a Londres. Pero en el gimnasio tiene un poquito más de fuerza, así que funciona. Con los chicos que nadan los sprints hay que estar vigilantes porque si pierdes masa muscular pierdes fuerza.
P. Mireia dijo que ahora no entrenó tanto los estilos. ¿Daba por imposible que ganara el bronce en 200 y la plata en 400 estilos con 2m09,39s y 4m31,21s?
R. No. Pero Mireia primero tiene que mejorar bastante su 200 estilos porque hay que nadar en 2,8 minutos para garantizar la medalla y ella llegó a los Mundiales con 2,10 como mejor marca. Es una prueba en la que tú tienes que estar muy fuerte, y todavía a ella le falta esta velocidad natural para hacer el primer 100, la mariposa y la espalda, en un minuto [hizo 1m01,94s en la final]. Y le falta fuerza para el 50 crol. El 200 estilos es como un sprint largo y ella no es una sprinter, de momento. En el 400 estilos tenía más opciones. Si para Río hacemos una inversión en el 400 estilos va a salir bien, pero solo el 400 estilos. Ponemos en riesgo el crol, la mariposa y el 800. Hay que hacerlo al revés. Hay que desarrollar la mariposa y el crol y de eso se pueden beneficiar los estilos. Un día podríamos centrarnos en los 400 estilos ¿Por qué no? Pero podríamos perder la inversión que hemos hecho en mariposa y en crol. Es complicado.
P. ¿Piensa eliminar las pruebas de estilos?
R. No lo he hablado con Mireia, pero mi percepción es que el futuro es hacer los 200 mariposa y las pruebas de crol. Un año o dos antes de los Juegos tendremos que decidirlo porque es imposible ganarlo todo en el mundo en que estamos; y porque el margen de progresión de Mireia es más alto en crol y en mariposa que en estilos. Mireia tiene un margen increíble de mejora en el 200 mariposa: el subacuático, el nado, la táctica…
P. ¿Recuerda que durante años Mireia tuvo miedo a hundirse? Usted decía que el miedo al dolor durante el esfuerzo extremo de la competición es una ilusión. Que el cuerpo puede dar mucho más de lo que el cerebro cree.
R. Sí. Eso Mireia lo ha superado. Porque cada día ella se demuestra a sí misma que puede aguantar. Si haces 20x400 metros crol entrenando a tope... ¿por qué te va a molestar un 400? ¿Uno? Hacemos un trabajo de propulsión con palas y un trabajo de nadar. Progresivo, con tres niveles. Uno casi a tope. Esto poco a poco es una confianza que te ayuda. Mireia está en un proceso y hace una progresión muy grande. Ella antes tenía dificultad de aguantar los entrenos: “Oh, que duro! ¡Oh, me molesta! ¡Oh, no puedo respirar…!”. Todas estas sensaciones. Pero ha hecho un trabajo regular de preparación mental. La preparación olímpica es dolorosa y un deportista de alto nivel tiene que aceptar el dolor. En la natación el volumen te quita los aspectos más agresivos de otros deportes, donde la resistencia al dolor es más grande. La otra vez vi un atleta haciendo no sé cuantas vueltas de la muerte, a la pista de 400, en Sierra Nevada, vomitando al final. Yo nunca en mi vida he visto a un nadador vomitando después de hacer unas series de intensidad. En España, nunca. No va a pasar. No es una crítica pero es la cultura. Un chico de Inglaterra va a aceptar más dolor que un español. Esto es así. Yo les digo: “Chicos no estamos buscando el dolor por el placer del dolor”. No somos masoquistas. Es parte del rendimiento. Nadar el 200 mariposa en un minuto y 50 segundos es terrible. Pero si tú te centras en el dolor se acaba todo. Tienes que pensar: “Ahora viene el dolor pero no pasa nada porque puedo aguantar esto”. Me voy a centrar en otra cosa: “Cómo estoy respirando, cómo estoy haciendo mi propulsión, mi timmig, brazos-pies, estoy anticipando la llegada para tocar bien... Hay muchas cosas y esto es el trabajo de preparación mental. Un 100 crol es difícil. En los últimos 25 te pica todo el cuerpo. Un 200 braza es terrible. En el último viraje subacuático sientes que te ahogas. Piensas que vas a morir. Pero si te centras en eso, olvídate. El más rápido que lo acepte es el más rápido en hacer otras cosas. Eso se practica en el entreno.

La Preparación Fisica de Mireia Belmonte

El entrenador de Mireia Belmonte, el francés Fred Vergnoux, ve a su pupila "mejor físicamente" que en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, en los que consiguió dos medallas de plata en 800 libres y 200 mariposa, para afrontar el Campeonato del Mundo de Natación, que se disputan hasta el próximo 4 de agosto en Barcelona.
Fred Vergnoux dijo que Mireia Belmonte llega a Barcelona con "un nivel físico superior al que presentó en Londres". "¿El objetivo? Mejorar los resultados anteriores. La veo muy motivada y capaz de luchar por el máximo", indicó en declaraciones a la web de Barcelona 2013, aunque prefirió no hablar del número de medallas.
La deportista de Badalona nadará seis pruebas en los Mundiales, los 400, 800 y 1.500 libres, los 200 mariposa y los 200 y 400 estilos, en las que intentará clasificarse para nadar todas las finales.
El técnico francés se encuentra ultimando los detalles de la preparación de sus nadadores que participarán en el Mundial y que se han entrenado con los otros nadadores españoles en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat. "Aún hay trabajo por hacer. Toca terminar de perfilar los virajes, reacción de salida, cuidarse y descansar al máximo", señaló.
Fred confesó que disputar un Mundial en España es "algo que sólo puedes hacer una vez en la vida" y destacó que Barcelona tiene "un nivel de preparación de eventos muy alto y el Campeonato del Mundo seguro que será igual".

La Importancia del Deporte en los Estudios

A recent study conducted by the American College of Sports Medicine (ACSM) investigated the link between physical activity in children and academic performance in school. Initially, researchers predicted that kids who took physical education (PE) during the school day would do better academically, since it helps reduce boredom and helps kids stay focused.

The study, reported in ACSM's official journal, Medicine & Science in Sports & Exercise, examined 214 children of middle school age. All students were randomly assigned to a PE class in either the first or second semester of the school year. Researchers collected information on each student's activity level in and outside of the PE class, and compared their level of activity to their grades in the subjects of math, science, world studies and English.

Surprisingly, researchers found that being enrolled in PE (moderate activity for 30 minutes, 5 days per week) did not influence the children's grades. The government's Healthy People 2010 guidelines recommend vigorousactivity for 20 minutes, at least 3 days per week. This study showed that the more active children were, such as participating in a sport or other vigorous activity, the better they did in school. Most of the children who did exercise "vigorously" did so outside of school, by playing sports like soccer, basketball, football, baseball and softball.

Action Sparked: These ACSM researchers recommend that physical education classes include more vigorous activities for kids. Other research also shows that active children do better in school, are better able to concentrate, and even exhibit fewer behavior problems. If your child's school isn't requiring enough physical activity, encourage your child to participate in a school or club sport that she enjoys. Team sports teach kids more than fitness—they improve motor skills, increase self-esteem, and foster cooperation and teamwork. Even non-athletic children can meet physical activity recommendations with non-competitive activities such as biking, swimming and jogging and by dancing or playing games like tag.

El Éxito del Esfuerzo y El Logro: Conseguir nuestras Metas

El Efecto Ganador!!!!
La Importancia del Esfuerzo
De Fijarte metas
De comerte el mundo

Salir de la Zona de Control Patricia Ramirez

 Palabras clave: deporte base, entrenadores, fútbol, enseñar-aprender.
Muchas son las responsabilidades que hoy en día tenéis los entrenadores del deporte base. Se os pide que ejerzáis varios roles…de técnico de fútbol, de líder, el de gestor de personas, el de comunicador, el que da apoyo y aliento, el que educa en valores, el que controla a los padres para que no presionen y le pidan al niño más de lo que puede dar, etc. Roles para los que, en la mayoría de las ocasiones, no tenéis formación, solo sentido común.
Cada vez le damos más protagonismo al deporte base y lo identificamos como un aula abierta, en la que hay un proceso de enseñanza y aprendizaje en toda regla. Los niños están en continuo contacto con valores y hábitos importantísimos para que se desarrollen como personas y futuros profesionales: habilidades sociales, disciplina, orden, método, esfuerzo, trabajo en equipo, atribución de responsabilidad…
Amén del talento futbolístico que tenga el niño, en un futuro, como entrenadores, vais a valorar mucho su actitud, su garra, el tener sangre, que sepa competir…ese descaro que tienen algunos jugadores con el que se atreven a hacer cosas que otros, por miedo al fracaso, dejan de probar. ¿El descaro viene genéticamente determinado? No. La valentía se aprende, y se aprende, porque se enseña.
Una manera de conseguir que nuestros pequeños deportistas sean más valientes y que en el futuro se arriesguen y sean capaces de tomar decisiones, de crear sin miedo a fracasar, de no ser borregos y hacer las cosas de forma diferente, es desdramatizarles el fracaso y aportarles seguridad.
En esta sociedad tenemos sobrevalorado el éxito y la victoria, e infravalorado el fracaso, porque premiamos más los resultados que los procesos. Esto es una equivocación, por lo menos en el deporte base. Los entrenadores tenéis que valorar el esfuerzo, el compañerismo, la valentía, la capacidad de asumir responsabilidades, el liderazgo, porque estos valores tienen su protagonismo y forman parte del éxito y del fracaso. Ningún niño quiere hacer aquello con lo que no se siente cómodo, porque no le da seguridad. Se siente ridículo si le regañan, si se ríen de él, si le comparan o le apartan de la tarea. Ese niño se etiquetará a sí mismo como torpe y no querrá exponerse otra vez. Y si no se expone, no tendrá oportunidad de entrenar esa destreza. Le habremos limitado en lugar de potenciarle.
El niño se siente cómodo en su zona de confort. La zona es esa en la que la jugada es predecible, en la que tiene una probabilidad alta de acertar y de jugar bien, sus movimientos le dan seguridad porque sabe que hay poco margen de error. Pero en esa zona no avanza. No avanza ni en el fútbol, ni en la vida. Porque entrenar contigo no es solo un proyecto como jugador, sino como persona. Si quieres tener jugadores y jugadoras valientes, que sean capaces de salir de su zona de confort, que se atrevan y creen oportunidades, sigue estos consejos:
Despenaliza el fracaso y el error. Diles que en tu escala de valores es más importante el esfuerzo e intentar aprender, a que hagan un buen centro. Importa intentarlo, probar y avanzar.
Sé consecuente con el punto anterior. Cuando cometan un error, alienta el intento, diles que te sientes orgulloso de los que se atreven y toman decisiones.
Corrige de forma positiva y constructiva, centrándote en lo que tienen que hacer bien, en lugar de lo que tienen que dejar de hacer mal. El cerebro entiende mejor cuando las órdenes se centran en “esto es lo que hay que hacer y de esta manera” en lugar de formularlas en términos “no hagas esto”.
Enséñales a convivir con la presión, el miedo y la incertidumbre. Enséñales a que sus emociones tienen el valor y el peso que ellos les quieran dar. Puedes hacer un ejercicio basado en el humor. Pide a cada chico que dibuje su miedo, con alguna forma, como la de una nube, una estrella, un monstruo…con boca, ojos y una cara divertida. Que los recorten, y que escriban encima algo así como “soy el miedo de Fran”, y que antes de salir a entrenar o a jugar, lo dejen pegado en la pared del vestuario, o dentro del neceser. Es un acto simbólico que nos aleja de las emociones que nos bloquean y nos permite tomar distancia con ellas. No las eliminamos de nuestras vidas, pero decidimos el protagonista que tienen que tener.
Enséñales a trabajar con estas preguntas:
o ¿Qué quiero?
o ¿Por qué?
o ¿Para qué?
o ¿Con qué?
Y una vez hayan respondido, simplemente, diles que ACTÚEN. Los niños tienen que encontrar su propia motivación para actuar. Tienen que tener un motivo, un sueño, un objetivo que deseen superar. Si encuentran el suyo en lugar de buscar el tuyo, mejor. Eso se llama motivación intrínseca, y es más estable que la motivación extrínseca.
- Emociónate, dales abrazos y sonríe cuando consigan algo que les ha supuesto un esfuerzo, algo a lo que temían. Diles que te sientes orgulloso, que el trabajo y el esfuerzo tienen premio. Diles que ésta es la forma de superarse. Transmíteles tu entusiasmo…a los niños les encanta agradar y sentirse valorados por sus padres y entrenadores.
- Enséñales a hablarse a sí mismos en términos positivos. No dejes que verbalicen “jo, si es que no te sale nada, qué malo eres”. Diles que hay un idioma especial, que ayuda a conseguir objetivos y que uno se sienta bien. Diles que tienen que animarse “va, va, va, puedes hacerlo, lo seguimos intentado”.
Salir de la zona de confort es educar en ser valientes, es potenciar la creatividad y valores como el esfuerzo por encima de los resultados. Como entrenador tienes una bonita labor en tus manos si eres capaz de sacar ese “luchador” que llevan dentro. Y solo serán capaces de convertirse en pequeños valientes, si tú depositas tu confianza y apoyo en ellos.
Equivocarse no es un error, el error es no dar un paso al frente y limitarte por miedo a defraudar y sentirte mal.

Salir de la Zona de Control Patricia Ramirez

 Palabras clave: deporte base, entrenadores, fútbol, enseñar-aprender.
Muchas son las responsabilidades que hoy en día tenéis los entrenadores del deporte base. Se os pide que ejerzáis varios roles…de técnico de fútbol, de líder, el de gestor de personas, el de comunicador, el que da apoyo y aliento, el que educa en valores, el que controla a los padres para que no presionen y le pidan al niño más de lo que puede dar, etc. Roles para los que, en la mayoría de las ocasiones, no tenéis formación, solo sentido común.
Cada vez le damos más protagonismo al deporte base y lo identificamos como un aula abierta, en la que hay un proceso de enseñanza y aprendizaje en toda regla. Los niños están en continuo contacto con valores y hábitos importantísimos para que se desarrollen como personas y futuros profesionales: habilidades sociales, disciplina, orden, método, esfuerzo, trabajo en equipo, atribución de responsabilidad…
Amén del talento futbolístico que tenga el niño, en un futuro, como entrenadores, vais a valorar mucho su actitud, su garra, el tener sangre, que sepa competir…ese descaro que tienen algunos jugadores con el que se atreven a hacer cosas que otros, por miedo al fracaso, dejan de probar. ¿El descaro viene genéticamente determinado? No. La valentía se aprende, y se aprende, porque se enseña.
Una manera de conseguir que nuestros pequeños deportistas sean más valientes y que en el futuro se arriesguen y sean capaces de tomar decisiones, de crear sin miedo a fracasar, de no ser borregos y hacer las cosas de forma diferente, es desdramatizarles el fracaso y aportarles seguridad.
En esta sociedad tenemos sobrevalorado el éxito y la victoria, e infravalorado el fracaso, porque premiamos más los resultados que los procesos. Esto es una equivocación, por lo menos en el deporte base. Los entrenadores tenéis que valorar el esfuerzo, el compañerismo, la valentía, la capacidad de asumir responsabilidades, el liderazgo, porque estos valores tienen su protagonismo y forman parte del éxito y del fracaso. Ningún niño quiere hacer aquello con lo que no se siente cómodo, porque no le da seguridad. Se siente ridículo si le regañan, si se ríen de él, si le comparan o le apartan de la tarea. Ese niño se etiquetará a sí mismo como torpe y no querrá exponerse otra vez. Y si no se expone, no tendrá oportunidad de entrenar esa destreza. Le habremos limitado en lugar de potenciarle.
El niño se siente cómodo en su zona de confort. La zona es esa en la que la jugada es predecible, en la que tiene una probabilidad alta de acertar y de jugar bien, sus movimientos le dan seguridad porque sabe que hay poco margen de error. Pero en esa zona no avanza. No avanza ni en el fútbol, ni en la vida. Porque entrenar contigo no es solo un proyecto como jugador, sino como persona. Si quieres tener jugadores y jugadoras valientes, que sean capaces de salir de su zona de confort, que se atrevan y creen oportunidades, sigue estos consejos:
Despenaliza el fracaso y el error. Diles que en tu escala de valores es más importante el esfuerzo e intentar aprender, a que hagan un buen centro. Importa intentarlo, probar y avanzar.
Sé consecuente con el punto anterior. Cuando cometan un error, alienta el intento, diles que te sientes orgulloso de los que se atreven y toman decisiones.
Corrige de forma positiva y constructiva, centrándote en lo que tienen que hacer bien, en lugar de lo que tienen que dejar de hacer mal. El cerebro entiende mejor cuando las órdenes se centran en “esto es lo que hay que hacer y de esta manera” en lugar de formularlas en términos “no hagas esto”.
Enséñales a convivir con la presión, el miedo y la incertidumbre. Enséñales a que sus emociones tienen el valor y el peso que ellos les quieran dar. Puedes hacer un ejercicio basado en el humor. Pide a cada chico que dibuje su miedo, con alguna forma, como la de una nube, una estrella, un monstruo…con boca, ojos y una cara divertida. Que los recorten, y que escriban encima algo así como “soy el miedo de Fran”, y que antes de salir a entrenar o a jugar, lo dejen pegado en la pared del vestuario, o dentro del neceser. Es un acto simbólico que nos aleja de las emociones que nos bloquean y nos permite tomar distancia con ellas. No las eliminamos de nuestras vidas, pero decidimos el protagonista que tienen que tener.
Enséñales a trabajar con estas preguntas:
o ¿Qué quiero?
o ¿Por qué?
o ¿Para qué?
o ¿Con qué?
Y una vez hayan respondido, simplemente, diles que ACTÚEN. Los niños tienen que encontrar su propia motivación para actuar. Tienen que tener un motivo, un sueño, un objetivo que deseen superar. Si encuentran el suyo en lugar de buscar el tuyo, mejor. Eso se llama motivación intrínseca, y es más estable que la motivación extrínseca.
- Emociónate, dales abrazos y sonríe cuando consigan algo que les ha supuesto un esfuerzo, algo a lo que temían. Diles que te sientes orgulloso, que el trabajo y el esfuerzo tienen premio. Diles que ésta es la forma de superarse. Transmíteles tu entusiasmo…a los niños les encanta agradar y sentirse valorados por sus padres y entrenadores.
- Enséñales a hablarse a sí mismos en términos positivos. No dejes que verbalicen “jo, si es que no te sale nada, qué malo eres”. Diles que hay un idioma especial, que ayuda a conseguir objetivos y que uno se sienta bien. Diles que tienen que animarse “va, va, va, puedes hacerlo, lo seguimos intentado”.
Salir de la zona de confort es educar en ser valientes, es potenciar la creatividad y valores como el esfuerzo por encima de los resultados. Como entrenador tienes una bonita labor en tus manos si eres capaz de sacar ese “luchador” que llevan dentro. Y solo serán capaces de convertirse en pequeños valientes, si tú depositas tu confianza y apoyo en ellos.
Equivocarse no es un error, el error es no dar un paso al frente y limitarte por miedo a defraudar y sentirte mal.

Salir de la Zona de Control Patricia Ramirez

 Palabras clave: deporte base, entrenadores, fútbol, enseñar-aprender.
Muchas son las responsabilidades que hoy en día tenéis los entrenadores del deporte base. Se os pide que ejerzáis varios roles…de técnico de fútbol, de líder, el de gestor de personas, el de comunicador, el que da apoyo y aliento, el que educa en valores, el que controla a los padres para que no presionen y le pidan al niño más de lo que puede dar, etc. Roles para los que, en la mayoría de las ocasiones, no tenéis formación, solo sentido común.
Cada vez le damos más protagonismo al deporte base y lo identificamos como un aula abierta, en la que hay un proceso de enseñanza y aprendizaje en toda regla. Los niños están en continuo contacto con valores y hábitos importantísimos para que se desarrollen como personas y futuros profesionales: habilidades sociales, disciplina, orden, método, esfuerzo, trabajo en equipo, atribución de responsabilidad…
Amén del talento futbolístico que tenga el niño, en un futuro, como entrenadores, vais a valorar mucho su actitud, su garra, el tener sangre, que sepa competir…ese descaro que tienen algunos jugadores con el que se atreven a hacer cosas que otros, por miedo al fracaso, dejan de probar. ¿El descaro viene genéticamente determinado? No. La valentía se aprende, y se aprende, porque se enseña.
Una manera de conseguir que nuestros pequeños deportistas sean más valientes y que en el futuro se arriesguen y sean capaces de tomar decisiones, de crear sin miedo a fracasar, de no ser borregos y hacer las cosas de forma diferente, es desdramatizarles el fracaso y aportarles seguridad.
En esta sociedad tenemos sobrevalorado el éxito y la victoria, e infravalorado el fracaso, porque premiamos más los resultados que los procesos. Esto es una equivocación, por lo menos en el deporte base. Los entrenadores tenéis que valorar el esfuerzo, el compañerismo, la valentía, la capacidad de asumir responsabilidades, el liderazgo, porque estos valores tienen su protagonismo y forman parte del éxito y del fracaso. Ningún niño quiere hacer aquello con lo que no se siente cómodo, porque no le da seguridad. Se siente ridículo si le regañan, si se ríen de él, si le comparan o le apartan de la tarea. Ese niño se etiquetará a sí mismo como torpe y no querrá exponerse otra vez. Y si no se expone, no tendrá oportunidad de entrenar esa destreza. Le habremos limitado en lugar de potenciarle.
El niño se siente cómodo en su zona de confort. La zona es esa en la que la jugada es predecible, en la que tiene una probabilidad alta de acertar y de jugar bien, sus movimientos le dan seguridad porque sabe que hay poco margen de error. Pero en esa zona no avanza. No avanza ni en el fútbol, ni en la vida. Porque entrenar contigo no es solo un proyecto como jugador, sino como persona. Si quieres tener jugadores y jugadoras valientes, que sean capaces de salir de su zona de confort, que se atrevan y creen oportunidades, sigue estos consejos:
Despenaliza el fracaso y el error. Diles que en tu escala de valores es más importante el esfuerzo e intentar aprender, a que hagan un buen centro. Importa intentarlo, probar y avanzar.
Sé consecuente con el punto anterior. Cuando cometan un error, alienta el intento, diles que te sientes orgulloso de los que se atreven y toman decisiones.
Corrige de forma positiva y constructiva, centrándote en lo que tienen que hacer bien, en lugar de lo que tienen que dejar de hacer mal. El cerebro entiende mejor cuando las órdenes se centran en “esto es lo que hay que hacer y de esta manera” en lugar de formularlas en términos “no hagas esto”.
Enséñales a convivir con la presión, el miedo y la incertidumbre. Enséñales a que sus emociones tienen el valor y el peso que ellos les quieran dar. Puedes hacer un ejercicio basado en el humor. Pide a cada chico que dibuje su miedo, con alguna forma, como la de una nube, una estrella, un monstruo…con boca, ojos y una cara divertida. Que los recorten, y que escriban encima algo así como “soy el miedo de Fran”, y que antes de salir a entrenar o a jugar, lo dejen pegado en la pared del vestuario, o dentro del neceser. Es un acto simbólico que nos aleja de las emociones que nos bloquean y nos permite tomar distancia con ellas. No las eliminamos de nuestras vidas, pero decidimos el protagonista que tienen que tener.
Enséñales a trabajar con estas preguntas:
o ¿Qué quiero?
o ¿Por qué?
o ¿Para qué?
o ¿Con qué?
Y una vez hayan respondido, simplemente, diles que ACTÚEN. Los niños tienen que encontrar su propia motivación para actuar. Tienen que tener un motivo, un sueño, un objetivo que deseen superar. Si encuentran el suyo en lugar de buscar el tuyo, mejor. Eso se llama motivación intrínseca, y es más estable que la motivación extrínseca.
- Emociónate, dales abrazos y sonríe cuando consigan algo que les ha supuesto un esfuerzo, algo a lo que temían. Diles que te sientes orgulloso, que el trabajo y el esfuerzo tienen premio. Diles que ésta es la forma de superarse. Transmíteles tu entusiasmo…a los niños les encanta agradar y sentirse valorados por sus padres y entrenadores.
- Enséñales a hablarse a sí mismos en términos positivos. No dejes que verbalicen “jo, si es que no te sale nada, qué malo eres”. Diles que hay un idioma especial, que ayuda a conseguir objetivos y que uno se sienta bien. Diles que tienen que animarse “va, va, va, puedes hacerlo, lo seguimos intentado”.
Salir de la zona de confort es educar en ser valientes, es potenciar la creatividad y valores como el esfuerzo por encima de los resultados. Como entrenador tienes una bonita labor en tus manos si eres capaz de sacar ese “luchador” que llevan dentro. Y solo serán capaces de convertirse en pequeños valientes, si tú depositas tu confianza y apoyo en ellos.
Equivocarse no es un error, el error es no dar un paso al frente y limitarte por miedo a defraudar y sentirte mal.